Lugares raros si los hay; como éste ubicado en Bartolomé Cruz y Roca, con su enorme parrilla humeando desde las 20hs. para comer algún "chory" o una de las mejores pizzas a la parrilla de Buenos Aires, con una cerveza bien helada con Esteban o un buen tinto con Ernesto.
Me distraigo mirando a mi alrededor y reparo de que en cada rincón del lugar hay objetos de antaño, que a todos nos gustaría haber heredado de nuestros ancestros, mezclados con muchos cuadros de un Legendario cantante y las bandas infaltables que cuando tocan dentro de las cuatro pequeñas paredes de un escenario improvisado, nos haces poner la piel de gallina.
Me pido otra cerveza, van llegando los pibes. Me preparo, empieza una gran noche, Banderlogs, vuelve a tocar...